jueves, 12 de diciembre de 2013

Filatures Punt i Creu

La luz se filtra por los ventanales  y se enreda caprichosa con los restos de hilos que cuelgan de los viejos telares. Los engranajes que un día movieron las aguas turbulentas del río, yacen quietos y silenciosos. Los ejes que hacían girar los cojinetes, están resecos y oxidados.
Con la liberalización del trafico internacional de productos textiles y de la apertura de las importaciones  de China en 2005 se acelero el proceso de cierre de muchas industrias pequeñas y medianas, que básicamente suministraban a empresas grandes que marcharon del país en busca de mano de obra mas barata a países asiáticos o a Marruecos.
El cierre de estas empresas afecto a muchos otros sectores que dependían de ellas, mecánicos, constructores de maquinarias, modelistas, delineantes, ajustadores, etc. Multitud de familias quedaron afectadas por el cierre, como siempre los palos recaen sobre las mismas espaldas ya dobladas.

La empresa que visitamos no fue una excepción, como otras muchas textiles, también esta sufrió un incendio que afecto solo a las oficinas y que marco el declive de toda la fabrica. El resto es una historia que por repetitiva, de sobra conocemos, y cientos de pequeñas historias que se quedan por contar encerradas entre  las paredes de la vieja fabrica.











































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